I found them dancing... then I was in love again.
domingo, 1 de abril de 2012
domingo, 26 de febrero de 2012
Al caballero
Elegante, sereno, despreciativo hasta el punto de que los demás se percataran del hecho, sonríe ante el hecho de que la contienda abriera las puertas a personas sencillas, ya no habría huesos como astilla ni carne molida, todo sería silencioso.
Alma bella enfundada en oscura vestimenta, caminando despacio y con mirada de fiera, desfila silente por ahí con tierno celo, sus ojos estrellas y su pulso fresco.
Señor de larga cabellera le observa entre velos desgastados, oculto o no tanto. Aura maligna tan entrañable como fría — Ahhh — Roza los pétalos de rosas blancas y cubre los labios de tierna esencia bermeja, aspira hondo metálica fragancia, susurra quereres y siente ardores, desviste con deleite la dama pálida, lame la esencia carmín.
Conoce la trinchera, conoce el colchón de la dama tierna.
Como sol naciente se eleva y sonríe ante la gente, todo compuesto, galán, amante de lo eterno y de la muerte — Macho cabrío, ven sobre tus pasos pues no sólo soy tu pastor, sino también tu pasto —.
Alma bella enfundada en oscura vestimenta, caminando despacio y con mirada de fiera, desfila silente por ahí con tierno celo, sus ojos estrellas y su pulso fresco.
Señor de larga cabellera le observa entre velos desgastados, oculto o no tanto. Aura maligna tan entrañable como fría — Ahhh — Roza los pétalos de rosas blancas y cubre los labios de tierna esencia bermeja, aspira hondo metálica fragancia, susurra quereres y siente ardores, desviste con deleite la dama pálida, lame la esencia carmín.
Conoce la trinchera, conoce el colchón de la dama tierna.
Como sol naciente se eleva y sonríe ante la gente, todo compuesto, galán, amante de lo eterno y de la muerte — Macho cabrío, ven sobre tus pasos pues no sólo soy tu pastor, sino también tu pasto —.
domingo, 23 de octubre de 2011
Travesía
Ven a mi mundo, yo te voy a invitar. No le cuentes a nadie lo que traje del más allá.
Una puerta donde sólo entran personas sin cargas superfluas.
Y allí haremos realidad nuestros sueños.
En ese lugar las personas son plaga, terminan sus días en trampas de cazadores furtivos, quienes venden sus pieles para hacernos abrigos.
¿Lo puedes creer?
¿No?
¿Tienes miedo?
Me gustaría tomar tu mano y llevarte conmigo, me gustaría mostrarte lo divino, sólo debemos cruzar el portal y te daré todo lo que has pedido.
Centinela
Simplísimo juguetear, seguir los tobillos delgadísimos y frágiles haciendo caso omiso de la oscuridad, esa que se adhería a su piel y se transportaba al interior de su ser. Le seguía cuidadoso de no ser visto a pesar de que todo su ser le deseara. Detuvo el avance antes de que ella se acercara al foco de luminiscencia. Los rasgos femeninos parecieron quebrantados por la preocupación, por el miedo que se cernía por su anatomía y brotaba de su corazón.
— ¿Qué miras pequeña? — Nada se oía, sólo la mente del ente interrogaba a la sombra reflejada en el suelo, esa que él tenía precaución de no desprender de sí.
Esta vez la voz gutural brotó en un chillido violento, roñoso llamado del habitante tenebroso.
— ¿La salida está por acá? —
La borró del paisaje cuando su aliento frío barrió la nuca de la presa.

— ¿Qué miras pequeña? — Nada se oía, sólo la mente del ente interrogaba a la sombra reflejada en el suelo, esa que él tenía precaución de no desprender de sí.
Esta vez la voz gutural brotó en un chillido violento, roñoso llamado del habitante tenebroso.
— ¿La salida está por acá? —
La borró del paisaje cuando su aliento frío barrió la nuca de la presa.
lunes, 19 de septiembre de 2011
Monk
Tatsuha Uesugi (c) Maki Murakami
Art (c) me
Hace tiempo tenía ganas de dibujar a Tatsuha con su ropa de monje, ahora bien creo que no me quedó muy parecido *llora* pero igual me gusta como me quedó el dibujo.
Monster - Proyecto septiembre: Fotografía
Mírenlo ahí, manojo de pelos y hedor, vísceras ya secas expuestas al espectador que incauto avecina la marcha hasta donde se encuentra el pequeño animal olvidado por la sociedad.
Ya nadie dirá que es pequeño y hermoso, su colita no menea, sus ojos no brillan. De hecho no sé dónde tiene la cabeza tampoco las patas, pero sé que está ahí.
Tal vez su alma a nadie nunca le importó, sólo su apariencia física. Por eso es que cuando cayó enfermo nadie le prestó ayuda, sino que lo orillaron hasta la muerte más dolorosa. Esa que se vive en soledad y dolor agudo, el que te obliga a agonizar semanas antes de que el Ser Supremo se apiade de él y lo recoja del inmundo planeta ¿Por qué? Yo te lo diré, porque a nadie le importa el prójimo si no le sirve para sacar algo de provecho. Animal enfermo sólo causa molestias y gastos, no es humano por ende no merece ser tratado con dignidad.
Debemos dejarlo donde nadie lo vea, que los vecinos no se enteren de que teníamos un perro enfermo sino comenzarán a hablar.
Y tú observas el pellejo roído del animal alguna vez vivo y piensas en lo desagradable que te parece, en que debería llevárselo el camión de la basura para que no se convierta en un foco de infecciones.
Yo te acuno pequeño cuerpo mortecino, peinaré el pelaje yerto y sin brillo, hundiré mi nariz en lo que alguna vez fue tus orejas. Pequeña criatura que envió el último aliento para hallar al que le ofreció protección en edad temprana, ahora desconocido, recuerdo vago de un occiso.
De seguro ya tiene otro juguetito, de seguro sonríe y abraza a un animal recién nacido, lo aprieta contra el pecho y le dice que sea buen chico. Que no crezca ojalá, que no se enferme, no le gustaría tener que meterlo a una bolsa plástica para lanzarlo al río, no… eso no. Porque ya lo hizo una vez… y de pronto se recuerda de lo difícil que le pareció hacerlo, pero después de que lo hubo realizado ya no había vuelta atrás por lo que sólo le queda consolarse pensando en que nunca más lo hará.
Sigue apretando al pequeño animal que parece gemir debido a la cercanía con el “humano”, imagina que es uno de tus hijos, imagina que alguien le obsequia dulces, que lo lleva hasta su casa para terminar maniatándolo y aprovechándose de su joven humanidad antes de destrozar su cuerpo. Así lo separa en diferentes bolsas oscuras para dirigirse a un lugar alejado con el fin de lanzarlo al mar, a un barranco, a un agujero en la tierra. Que desaparezcan las pruebas incriminatorias.
Si te sucede, no llores… aprende de la madre del cachorro pues ella no lo hizo, como es animal sólo se dispuso a tener otra camada para contentarte, para que puedas sentirte un buen samaritano al llevar otro crío suyo a tu casa y completar así el círculo.
martes, 13 de septiembre de 2011
Masks
Sabe bien que le está mirando, es tercera vez que sus ojos se cruzan. Los ajenos parecen distraídos en un vaivén oscilante entre los músicos y los demás asistentes antes de regresar por escasos segundos a aquel que le mira galante. Abanica las pestañas e inclina la frente antes de sonreír con garbo y picardía, se encamina hacia la salida, hacia el balcón que todo el rato ha estado custodiando con el fin de que nadie interrumpa.
La invitación tácita había sido enviada y el receptor había entendido muy bien el objetivo de aquel encuentro “casual”.
Impertinente pero… sincero. No deseaba provocar mayores molestias por lo que se apresuró.
Ella mucho más ingenua, tal vez mucho mejor actriz que las demás “doncellas” del lugar. Tomó las manos del caballero luego de que la tomara como a una meretriz y de las más baratas que se pudiese encontrar. Pues… qué más barato iba haber que un encuentro de primera clase y por costo cero.
Así presionó suavemente sus nudillos y le besó la mejilla antes de soltar sus manos con el fin de recorrer la parte trasera de su cuello, acomodó los últimos botones de su vestimenta ¿Qué otra opción tenía? Debía dejarla como la había encontrado o terminaría atado por toda la vida a aquella pícara.
Aquella que había probado a toda la corte, que de seguro conocía las medidas de cada uno de los presentes y que se regocijaba en conocer quiénes eran los que tenían mejores dotes… “dotes”.
Se sonríe y muerde la punta de uno de sus guantes antes de acomodar uno de los bucles que se ha soltado de las pinzas que decoran su peluca. Así se dispensa para regresar a la fiesta donde comienza a coquetear con otro caballero.
La idea es averiguar la identidad de cada uno de los señores tras las máscaras.
Dolls
Prendidas antorchas desfilaron en raudales de encolerizada población en busca del señor de la penumbra.
Giró la página del antiquísimo ejemplar de la Biblia que sostenía entre las manos antes de alzar la vista y llevarla hasta la mecha danzarina de la delgada vela que actuaba de acompañante. Suspiró. A lo lejos se escuchaba el clamor de la gente y no le interesó en lo más mínimo. No, él estaba absorto releyendo citas de años anteriores que más parecían ser descripciones de un amante. Rigurosos sus labios parecían danzar, parecía embeberse de cada palabra releída con deleite. Sonreía y meneaba la pierna que sostenía en la contigua.
Volvió a girar una nueva página.
Letras, letras, verbos, promesas de delicias frescas. Entidad amante del ocultismo y de la propia palabra divina. Gozaba del abrazo para con la religiosidad y así mismo con todo aquello que fuese renegar de la misma.
Besó la cubierta del roído cuero que cubría el texto bendito una vez antes de escuchar los aullidos de los perros.
Esbozó una sonrisa.
Ligereza al menear la cabeza, largos mechones ensortijados se convertían en riachuelos de sangre oscura que se iba perdiendo entre las rendijas del suelo. Sólo las vestiduras sobre el piso hicieron de mudo testigo de la presencia del vampiro.
Ente desgastado y curcuncho que gustaba de saborear carne tierna de niños, mucho más si venían en pares.
- ¡Allí está, lo vi por ese costado! -
Ingresaron a la habitación derribando la puerta de cristal. En el fondo del cuarto un niño diminuto sentado al costado de una chimenea ricamente decorada en tonos dorados.
- Está dormido - Se extrañaron.
Más sólo era el cascarón de un muñeco alguna vez vivo. Todas las vísceras habían sido removidas con el fin de alimentar a su anfitrión ahora... prófugo de la justicia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)