domingo, 12 de septiembre de 2010

Alejandro (1)



Estaba escribiendo sobre cuentas, detallaba la cantidad de esclavos que habían llegado las últimas horas, la proveniencia de los mismos y sus características. Así mismo contrastaba la cantidad de mujeres, de niños y niñas con la de los hombres fuertes que debía mantener preparados para cuando les requiriera algún cliente de recursos cuantiosos.

Débil llama de una vela se mecía con cada vaivén del aire que ingresaba por las rendijas de la vivienda donde se encontraba. No es que el hombre viviese en un gran castillo, tampoco en una residencia que destacara por su opulencia. Más bien parecía una barraca donde un cuarto pequeño era lo más ostentoso que podía poseer, el resto de aquella siniestra morada estaba llena de grilletes de los cuales pendían los cuerpos semi desnudos de los mulatos, de hombres, mujeres, niños y niñas tan delgados que fácilmente se podían contar sus costillas, las vértebras de sus columnas.

Y el murmullo de sus lamentos era lo que permitía el descanso de tan “noble” señor. No de cuna, sino de las mismos títulos que él se daba.

La pluma siguió viajando a través de la hoja de papel que rugosa se extendía como manto sobre la mesa. Una mano a penas cerrada ejercía presión al extremo norte mientras la contraria se ocupaba de hacer lo suyo sobre la hoja a medida de que dibujaba con profundo recato cada una de las letras y números. Inspiró permitiendo al aire ir hasta el término de sus pulmones, en el acto aumentando el volumen de su torso, tan amplio y cubierto por esa tela blancuzca que en sus orillas se notaba amarillenta debido al transcurso de los años, como del uso que el dueño le daba.

Tan calmo se hallaba, que a veces se le olvidaba su oficio. Los días no eran lentos ni apabullantes, sólo una cadena de eventos que se suscitaban debido a lo que había escogido como trabajo para su vida. Por cierto, ninguna regalía. Vivía como cualquier otro, sólo que ni siquiera podía preocuparse de sí mismo, debía atender a las bestias que aún no comprendían la importancia de educarse lo más pronto en las labores que se les ocuparía.

Alzó la vista mientras su mano llevó a la pluma a bañarse de oscuro pigmento donde silenciosa descansaría. Barrió con su mirada la silla cercana y luego la pequeña vela que le acompañaba, los dedos toscos truncaron de pronto la exigua vida de aquella luminaria. Las puntas de los dígitos ahora habían apagado la llama y el aroma a cera se dispersaba en el ambiente.

Se levantó y caminó hasta la ventana para observar a los vecinos avanzar por la callejuela de barro, la noche anterior había llovido, el cielo ahora se mostraba más claro, no para su vivienda que casi siempre se presentaba lóbrega, exenta de todo gusto por la moda. Inclinó la mirada desviando su atención hasta la puerta contraria que fue allí hasta donde llegó. Giró la manilla de la misma y entonces se abrió dejando pasar los múltiples humores que los esclavos expelían, tosió un par de veces y luego cubrió su rostro con una tela clara con el fin de que aquellos pecados que escapaban de los cuerpos de los esclavos no dañaran su cuerpo por demás derruido.

Y les observó de cerca, deslizando los dedos gruesos y largos por los senos de las hembras, la sonrisa se intensificó. Tan suave, tan tersas, tan atractivas las mujeres que les provocaba azotar debido a los malos pensamientos que les obligaban a imaginar. Allí fue que cogió una de las fustas para golpear uno de sus costados obligándolas a gimotear de dolor y horror – Cantad a Yavéh un cántico nuevo – otro azote certero y dejaba cordón de sangre que se vertía por la nívea piel. Así siguió azotando una por una a las mujeres que mantenía encadenadas como animales dispuestos a la revisión de sus nuevos dueños.

Someterlos, eso debía hacer, de modo que aquellas recién llegadas comprendieran que con sólo una mirada debían correr, hacer cuanto el dueño les solicitara, para eso habían nacido.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Rox



Hoy me entraron ganas locas de dibujar, justo estaba conectado el Daniel y entonces recordé que le había prometido hacer a su pet de Facebook, así que le pedí una imagen de éste y me puse manos a la obra.

Así me quedó después de un rato de tirar rayas y de cantar con los Vengaboys xD y techno variado~

Me gustan las nalgas... creo que tengo fetiche con las nalgas... no sé por qué x/D debe ser la parte más buena para apretar entre los dedos, bueno... aparte de la delantera de un hombre ;D

Espero que te guste !~

lunes, 6 de septiembre de 2010

Ludwing and son



x////D ni me acordaba de este dibujo, lo tenía guardado Haro.chan y me lo acaba de pasar. Es el varano (Ludwing) y su hijito que aún no le ponemos nombre.

Dejo en claro que este dibujo PERTENECE TOTAL Y COMPLETAMENTE A HAROLD pues lo dibujé para ella u.ú~

Me entraron ganas de dibujar a esa pareja, son tan la raja!

martes, 24 de agosto de 2010

Speed



Art trade de Speed para Tamayo Espero que le guste.

Muchas gracias a Cris por ayudarme u3u

miércoles, 28 de julio de 2010

Arsenio x Shane



Hoy no podía entrar a msn así que me puse a dibujar y terminé haciendo a Arsenio y a Shane abrazaditos como cuando están solitos.

Shane [uke] lo juega Siddhartha
Arsenio [seme] lo juego yo (Sakuma-san)

domingo, 18 de julio de 2010

Tentación


Caderas adelante y atrás, las piernas seguían el compás. Gotas de sudor recorriendo el cuello y desplazándose en sentido descendente para empapar la camiseta que se adhería a la piel erizada, mejor dicho… a los pezones proyectados justo en su dirección.

Tragó saliva, sonrió bobamente, lo sabía, estaba haciendo el ridículo de pie entre tanta muchachita que coreaba la canción y él… sólo babeaba y babeaba, ¿qué más se podía esperar de un fanático?, claro… que coreara las líricas con las demás en el concierto, no obstante, él sólo pensaba en recorrer su cuerpo.

- Ahhm… mierd… - Los dedos largos llevó hasta su entrepierna y presionó.

Estaba duro, en medio de una multitud de chicas… observando al que había proclamado su dios aquel que le excitaba con cada vaivén de su anatomía.

Sexo


Los dedos delgados se pegaron al cuello del muchacho y le arrastraron hasta un apartado, largas pestañas se abanicaron con lentitud apabullante observando los ojos oscuros.

Tal vez eso fue lo que creyó ver el menor de edad, no obstante, no reprochó aquella mirada, mucho menos las intenciones más que imaginarias – Ehm… - De pronto sentía la boca seca, tuvo que relamer sus labios, lo que no pasó desapercibido para su acompañante.

- ¿Qué piensas? – Alzó una ceja expectante.

- Nada… tengo sed… - Susurró haciéndose el interesante.

Cortos mechones negros jaló obligando al menor quedar acuclillado, tiró de ellos nuevamente obligándolo a frotar su nariz por la cremallera de su propio pantalón. Lo miró sonriente – bebe… - le invitó bajándose el cierre.

martes, 13 de julio de 2010

Sueños


Tabla: Oscurismo – Oscura seducción
Reto: 2. Acercándome
Fandom: Dos velas para el diablo.
Claim: Angelo/Caterina (Cat)
Advertencias: Spoiler
Número de palabras: 337

Quince años luego de su nacimiento aún seguía visitando esporádicamente las cercanías de la residencia, muy a pesar de estar tapiada de ángeles y uno otro demonio a las órdenes de Lord Astaroth. No es que anduviese muy apurado, después de todo tenía toda la eternidad para deambular donde lo llevase el viento.

No obstante, debía aceptar que cierta pizca de curiosidad le provocaba saber cómo lucía cada año que pasaba. Un buitre habría sido mucho más cauto, pues con el tiempo había logrado acercarse un poco más e incluso pasar cerca de ella en su entidad humana.

Imágenes borrosas se sucedieron mientras la muchacha respiraba entrecortadamente, transpiraba en el lecho mientras las penumbras aún reinaban, él, escondido entre recovecos de las esquinas aspiraba la esencia de la muchachita. Dulzor en el ambiente, sí… aún virgen era, seguro que por la cuna de la cual provenía en este siglo.

Se despegó de la muralla para sobrevolar la cama de Caterina.

No pudo evitar dar un respingo mientras se giraba entre las sábanas. De pronto se sentó de golpe y quedó frente a frente con la oscuridad abismal que provenía del demonio - ¿Quién está ahí? – susurró con algo de temor, mientras sus brazos frotaba buscando algo de calor. Extrañamente la temperatura de la habitación había bajado hasta casi ser insoportable.

Ángelo se le acercó tanto que pudo resbalar por su cuello y parte de su espalda, mas antes de poder abordar el resto de la virgen humanidad sintió que la chica se levantaba a toda prisa y cogía una espada angélica para sacudirla de costado a costado tratando de protegerse, quedó helado de pie a cabeza, eso si es que un espíritu de su magnitud pueda congelarse; retrocedió.

Lejos de enojarse, sonrió entretenido, ¿hacía cuánto tiempo no se entretenía? Ohhh cierto, desde que Cat se había ido por el túnel de luz.

Más rápido que un relámpago desapareció de allí, sinceramente, no quería toparse con Gabriel, mucho menos con Lord Astaroth.

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